NEW YORK CITY
2013
Dicen que a los trece años es una época donde los niños dejan de ser niños y pasan a ser adolescentes. Se revelan contra el mundo, les salen espinillas, empiezan a interesarse en el amor, en el sexo, a las chicas les viene la menstruación etc. Vamos, una época en que estos pequeños humanos están en pleno crecimiento y comienzan a aprender las verdaderas lecciones de la vida. Dura exactamente cinco años, hasta los dieciocho años, cuando supuestamente pasar a ser adultos.

Ahora mismo si estas planteándote en inscribirte en esta prestigiosa universidad es por que has pasado esta etapa, pero bueno, ¡eso cosa del pasado! Olvídalo, pon eso en un rincón de tu memoria.

Ahora estás viviendo el año 2013 en la Universidad de Brown, situada cerca del corazón de Nueva York.

¿Estás aquí por elección propia, por el sueño de convertirte en alguien famoso en la vida? ¿Por qué tus padres tienen una cuenta bancaria muy grande? ¿O tal vez por obligación?

Sea la razón que sea el resultado es el mismo, estas en una de las mejores universidades de América, pero aquí no te daremos 'la comida masticada' lo cual si de verdad deseas llegar a ser alguien en la vida tendrás que currártelo, aquí no regalamos nada.

¡Casi lo olvido! Tal vez exijamos mucho, pero tampoco descartes la idea de tener un poco de diversión. Fiesta, alcohol, sexo, drogas.

En resumen, el libertinaje total.

Para Algunos, la diversión significa dormir en tantas camas como sea posible, para otros, las compras y manicura son las cosas más importantes en su vida y siempre habrá los -por su padres- tienen dinero y reputación.

Pero dejando todo eso atrás, en la oscuridad de Brown se esconden varias personas que pertenecen a una especie de secta, un grupo donde su intenciones no son exactamente buenas. Se hacen reconocer por 'la logia', una panda de personas donde jugarán con cualquier persona que les apetezca. Les gusta ver sufrir a los demás, viven a costa de ellos. ¿Que pasa? ¿A caso tienes miedo de ser su próximo elegido? Tranquilo, como en los cómics y películas de Stan Lee donde hay un villano, hay un super héroe, e aquí nuestros super héroes se hace llamar anti logia, un grupo donde quieren la paz en la universidad y acabar con toda esa crueldad.

Y dime, ¿quien eres tu? ¿Eres un becado? ¿Un estudiante normal? ¿O tal vez te guste la idea de pertenecer a la logia? Otra posibilidad es que quieras cumplir el sueño de todo niño, ser un super héroe y pasar a ser miembro de la anti logia pero...

Seas lo que seas, se bienvenido a Brown University.
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La lista (Aaron R.)

Mensaje por Leonarth O'Donell el Mar Abr 23, 2013 10:41 am

Debía de volver a los Estados Unidos, pero no podía pisar por el momento Nueva York ni los alrededores. Me vi absorbido por mis padres, las fiestas, el alcohol, las mujeres, muchas cosas que entran fácilmente en la lista de mi propia vida, pero que no salen con la misma facilidad con la que ingresan.

Mi vuelo partiría a las 4 am y para la tarde estaría llegando a Miami. Antes de viajar, le envié un mensaje de texto a Aaron para avisarle que estaría por el continente norte americano:
“Brother, voy a estar en Miami, espero puedas venirte y hablemos de muchas cosas, tengo información que te puede servir, te espero, no me falles. Hotel Ritz por si no te acuerdas.”

Teniendo la suerte de poder viajar en un jet privado, pues la situación estaba cambiando mucho económicamente. Me había independizado, ingrese enseguida en el mundo de las estafas en los principales casinos de Mónaco. Algo demasiado fácil de entrar cuando eres un O’Donell, pero, de forma inteligente, realice un pacto con los miembros directivos, cabeceras de Mónaco, mi padre no podía saber que yo estaba residiendo en dicho lugar ni trabajando para ellos. Es por eso que cerré el pacto de silencio con la suma total de 1.5 millones de dólares, nadie podía hablar, ni mencionarme, hasta que solucione mis problemas personales, el cual uno de ellos incluía matar a mi padre antes de ser su presa.

En parte me preocupaba volver, ya que mi madre no es tan poderosa y fuerte como yo, por ello, estaba residiendo en lo de los Ryder. Por un tiempo, esperando que sea corto.
Mi reloj pulsera marcaba las 6 de la tarde mientras veía las nubes a los laterales del jet privado, tenía mis audífonos puestos, puesto que me encontraba viendo las noticias, y posterior a eso una película porno. Esperando llegar a tierra firme y que Aaron pudiese llegar a tiempo, pensé en mi madre mientras acariciaba el frio vidrio de la ventanilla junto al asiento en donde yo me encontraba. Quería ver a mi madre, pero aun no podría, tenía que asegurarme de que ella no saliese de la residencia Ryder, no por el momento.

El jet aterrizo en el aeropuerto principal de Miami. Haciendo mucho frio, me apresure a entrar al aeropuerto. Me estaba esperando el chofer que contrate para ser trasladado del aeropuerto hasta el hotel. Con un cartel que decía “Mr Sheffield” recordando una comedia de los 90’ “The nanny”. –buenas tardes, yo soy a quien esperas- dije sin llamar mucho la atención. Aquel hombre de traje y lentes negros me acompaño hasta mi coche, simplemente traía algunos documentos conmigo. Todo el resto de objetos personales, como por ejemplo un cepillo de dientes, pensaba comprarlo en algún supermercado o donde sea.

Bajándome de la limosina, frente al Hotel The Ritz-Carlton, el botones abrió la puerta del coche para que yo bajara y observando a mis alrededores me levante del asiento –merci- camine hasta la puerta giratoria, tomaron mis documentos en la recepción, pague por adelantado en efectivo para no llamar la atención por si hago movimientos con la tarjeta y enseguida me dice una muy bonita recepcionista rubia “Señor O’Donell, buenas tardes, bienvenido al hotel Ritz, un caballero que no quiso darme su nombre le está esperando en el Lobby” ¿Aaron? Me alegro saber aquello, quería ver a mi hermano, abrazarlo, y mostrarle la maldita lista que hasta miedo me estaba dando.

Camine hacia el Lobby, un gigantesco lugar lleno de mesas, personas millonarias, una enorme carpeta roja, tres bares, ventanales de más de 2 metros de altura y ahí, tomando una copa de Martini, estaba mi “visita”, tome asiento frente a el, y al verlo me di cuenta que no era Aaron, era Rodolpho Caissier, una de mis principales fuentes en Miami, apenas nos llevábamos unos diez años, Rodolpho era alguien fiel, y nunca pensé en encontrármelo en este lugar –Pero que sorpresa encontrarte Rod, esperaba a alguien más, pero si me tienes algo bueno, mi acompañante puede esperarnos- si Rodolpho me vino a ver era por algo importante, y este prosiguió a hablar “-Leo, es una pena que no me pueda quedar a hablar, pero, quiero que tengas esto-“ entregándome un paquete no muy grande, lo abrí y dentro estaba una llave “-cuídala con tu propia vida, deberás saber que esa lista que traes entre manos, contiene los apellidos de los franceses más importantes de Europa, gente poderosa, millonarios, políticos, economistas, doctores, entre otras ramas, allí se encuentra tu padre como es evidente, y por lo que se, cada familia tiene su llave, no sé qué es lo que abren estas llaves, pero tenias que tenerla, tu padre la está buscando por cielo, tierra y mar, así que te ruego que tengas mucho cuidado, cuélgatela en tu cuello y procura hablar con Aaron Ryder y nadie más, hasta que te tenga más información-“ Rodolpho se paro, extendió su mano para apretar mi mano, nos despedimos, no hice preguntas porque eran en vano, él tenía la información justa y necesaria, si necesitaba más datos, el los iba a averiguar, pero tenía que esperar.

Observando la llave, se podía apreciar que era de oro solido, con una incrustación de diamante en forma de “O”, por mi apellido O’Donell, supuse. A lo mejor cada familia tenía su propia llave. ¿Qué abriría? Tenía otra interrogante más ¿Cómo la consiguió Rodolpho? Era un profesional al momento de hacer un robo en el banco, seguramente hizo alguna de sus hazañas para hacer de las suyas.

El cantinero me hizo señas desde la barra, y camine hasta allí. Me entrego un sobre y al abrirlo era una nota que decía “habitación 101 lleno de mujeres” Negué con la cabeza –Ryder…- esbozando una sonrisa, avise que iba a subir a la habitación, acompañado de un guardaespaldas. Golpeando dos veces la puerta, una vez que me encontraba frente al número 101, desde adentro abrieron la puerta –Aaron Flynn Ryder- me avente sobre el dándole un fuerte abrazo.


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Re: La lista (Aaron R.)

Mensaje por Aaron F. Ryder el Miér Abr 24, 2013 4:26 pm

“Santas putas Batman tienes un mensaje, Santas putas Batman tienes un mensaje” así sonaba el tono exclusivo que tenía para Leo y Mike, eran las 4:05 am así que me desperté sobresaltado levantando la cabeza y mirando a todos lados de mi habitación, deje caer mi cabeza sobre mi almohada mientras el celular seguía sonando de esa manera y entre sueños repetí – putas, mensaje…Batman- me reí y estire la mano para ver el dichoso mensaje , supuse que sería alguna tontería de Mike que estaba pedo o Leo que por la diferencia de horarios tendía a despertarme a esas horas, pero cuándo leí el mensaje me desperté emocionado- Noo - dije sonriendo y le pensaba responder el mensaje pero no lo hice, simplemente deje el celular de nuevo y trate de dormir, pero como era de esperarse el insomnio apareció y no me dejo pegar el ojo ya, así que mejor me puse a revisar que había en la tele y a preparar mi ropa para ir a trabajar a la escuela, me emocionaba ver a Leo en verdad pero por lo que decía le mensaje me tense un poco, porque no podíamos ser simples chicos que solo se veían para comentar sus experiencias y ya? Porque todo tenía que ver con organizaciones malvadas que solo te imaginas en películas? Por qué no simplemente lo veía para contarle de mis planes y el para contarme de con quienes se había acostado o con quienes no, que me dijera que allá en Mónaco la pasaba de maravilla y que por fin había encontrado a una chica digna de él y que me la iba a presentar, pero eso era mucho pedir ya que tuvimos la suerte de nacer en un par de familias llenas de secretos y malos tratos.

Por fin dieron las 6 a.m. y me dispuse ir a la escuela y me encontré a la madre de Leo en el recibidor lista para salir – A dónde va señora? Puedo acompañarla?- ella sonrió y negó “- Gracias hijo pero tu madre y yo iremos al club y al spa después, será tarde de chicas- ella rio y yo igual- entendido tengan mucho cuidado – le bese ambas mejillas y ella me detuvo”- Aaron?, haz hablado con mi hijo? Yo no desde hace 3 días-“ agacho la mirada y entonces comprendí que no le había avisado a su mare que estaría en América Asi que supuse que no tenía intenciones de ver a nadie que no fuera yo- Esta bien señora, platique con el ayer y anda un poco ocupado con algunos asuntos, algo de un nuevo trabajo- le sonreí y ella asintió “- si te vuelve a llamar dile que me llame , lo extraño y tengo pendiente por su bienestar-“ dijo con una notoria tristeza en su voz- No tenga cuidado que le diré todo esto y le llamaré la atención porque no le habla- ella asintió y mi madre salió hermosa como siempre – vaya yo pienso que ustedes dos bellas damas no irán a relajarse si no irán a romper corazones- mi madre me dio un pequeño golpe en el hombro y así los tres salimos cada quien a si plan del día.

El día en si se pasó rápido, nada nuevo, documentos aquí, peticiones de beca allá, platicas con los padres, encargos de Karkarov. Todo muy simple y aburrido, por eso ansiaba ya que llegara la hora en la que debía ver a Leonarth. Y por suerte las últimas 3 horas se pasaron volando y al salir lo primero que hice fue dirigirme hacia el hotel, llegue una hora antes de lo acordado para preparar todo cuando mi hermano llegara “- señor Ryder es un gusto verlo de nuevo-“ dijo la recepcionista- Lo se soy toda una visión- Bromee con ella y le pedí una habitación lo mas lujosa pero ella me dijo “- el señor O´Donell ya pago así que tome su llave- me tendió una tarjeta y la tome- Gracias linda y por favor procura que no se nos moleste pediré servicio a la habitación y ese será el único momento en el que se nos deberá molestar- ella asintió y me encamine hacia los elevadores pero antes pase a el bar y le deje una nota a Leo con el bar tender- Ubicas a Leonarth O’Donell no?- el joven asiento “- Claro que sí señor es su mejor amigo y un excelente y muy querido cliente de aquí-“ yo le sonreí- Entonces cuando lo veas le das a el esto sí?- con el papel había una propina de 50 dólares y el al tomo gustoso y me despidió amablemente, llegue a la habitación y me quite el saco y los zapatos, prendí la tele y comencé a ver un programa el cual jamás había visto pero era muy interesante “Face Off” un reality en donde jovenes compiten para ser un maquillista profesional, de esos que se encargan de darle vida a los seres fantásticos en televisión. Asi paso la hora y tocaron la puerta, me levante y vi por el rabillo de la puerta sin preguntar nada, era Leonarth y enseguida abri la puerta- Cabronazo!- lo abrace al momento en el que él se aventó a mis brazos y lo cargue apretándolo contra mí – Dios estas más gordo que antes, tienes más arrugas y hueles a puta francesa- dije en broma y lo baje dejando que pasara a el cuarto, cerré la puerta detrás de él y me le subí a la espalda para que me hiciera caballito- Bro tenemos tanto de que hablar, que contar y no mames! Te extrañaba!- le di un beso tronado en el cachete y me baje de su espalda para pasar a un lado de él, tome el teléfono y marque hacia servicio a la habitación- Si hola, habla Ryder de la habitación 101 podrían traerme por favor 2 botellas de whisky y una de vodka? Con sus respectivos refrescos y jugos y algo de botana, no se papas, dedos de queso, lo que sea que tengan- ellos dijeron que en 20 minutos todo estaría listo y agradecí y colgué- Siéntate por favor – dije caminando hacia el sillón y me le quede viendo – Prefieres esperar al servicio o me dirás a que te refieres con lo de tu mensaje?- levante una ceja y salte hacia el sillón poniendo mis dos piernas sobre este en posición de flor de loto


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Re: La lista (Aaron R.)

Mensaje por Leonarth O'Donell el Miér Abr 24, 2013 7:36 pm

Uno de los factores que provocaban que una estúpida sonrisa se posara en mis labios, sintiendo desde mi interior una energía positiva y alentadora, era ver a Aaron y a Mike. Solo que en esta oportunidad les iba ver por separado. Con uno tenía algunos temas personales que arreglar, hablar, y deducir. Y con el otro simplemente contarle sobre mi nueva vida en Mónaco. Adoraba a estos dos hombres, y si fuese gay me casaría con ellos. Sin exagerar. Porque son y seguirán siendo dos personas muy importantes para mí, los que me permiten que mi mente este parcialmente tranquila, porque si digo total eso sería una mentira.

En fin, íbamos a encontrarnos con Aaron en Miami, pues como venia replanteándome con anterioridad no puedo pisar Nueva York sin ser detectado por los del servicio secreto contratados por mi padre. No se cuales eran los planes de mi padre, pero si me mantenía distante, íbamos a ir bien. Por ello, solicite la presencia de Aaron en el hotel Ritz, un hotel lujoso, de cinco estrellas. Por lo visto hasta el momento no fue respondido mi mensaje de que tenía que verlo en este lugar, ni menos el que iba a pisar territorio americano. Me olía a sorpresa, y eso me gustaba, por parte de él, claro está.

Luego de mi encuentro con Rodolpho en el lobby, que me sorprendió y agrado mucho, el barman me indico que alguien me estaría esperando en una de las habitaciones del hotel, precisamente la mía. Ahora si supuse que era Aaron. Además, por la forma de redactar la nota era algo típico suyo. Por eso apresure el paso subiendo en el ascensor, camine acompañado de un guardaespaldas hasta la puerta, la golpee y dentro estaba Ryder.

Luego de nuestro saludo, no pude evitar reírme por su comentario –ah sí, ya te quiero ver a ti cuando te cases y quedes un viejo barrigón- tocándome el estomago simulando tener una panza cervecera tome asiento en uno de los sofás, o mejor dicho, me desplome sobre este, total era la habitación que yo había rentado –da igual, primero quiero saber de ti, de tu vida pos matrimonio, porque a mí no me jodes con eso de que lo del anillo sea por otra cosa Ryder- era lindo saber que a uno lo extrañan cuando está lejos, más aun, cuando esta solo en un nuevo lugar –tengo tanto que contarte, tanto que no creo que nos dé el día para hablar de todo, pero primero quiero saber de tu vida hermano- imitando su pose en el sofá donde estaba yo sentado, escuche que tocaban la puerta –¡voy!- me levante, me pareció raro que los de servicio a la habitación llegasen tan rápido. -¿Qué se le ofrece?- entregándome un peculiar paquete envuelto en un papel color beige atado con cuerda blanca fina, me quede dudoso. ¿Quién lo enviaría? –sin remitente, que raro…. Bueno gracias- coloque aquello bajo mi brazo para poder firmar la tablilla que el encargado traía consigo -¿Aaron esperabas algo? Además del alcohol- cerré la puerta dejando con poca visibilidad el pasillo a mis espaldas.

Abriendo la caja, dentro, envuelto en una tela estaba un pincel de madera color rojo -¿Qué será esto?- mire a Aaron confuso. ¿Quién nos enviaría un pincel? Lleve mi mano a la nuca, rasque un poco mi cabellera y deje el pincel sobre la mesita ratona de mármol. Me quede en la duda, lo tome con mis manos, mire en todas partes, y lo único que tenia impreso era la marca y el numero 101, coincidentemente con el numero de habitación. Ahora si me estaba incomodando -¿Qué te sugiere? Y no me vayas a decir que tienes ganas de masturbarte con él- dejándoselo en sus manos, espere por una respuesta un poco más certera que la mía.

Volvieron a tocar la puerta interrumpiendo nuevamente nuestra platica, pero desde afuera se escuchaba “servicio a la habitación” – ¡al fin!, tengo hambre carajo- recibiendo amablemente al mozo, este empujo un carrito metálico al interior de la habitación con bebidas y algunas botanas. Le di una buena propina y cerré la puerta -¿Y? ¿Ya sabes que pueda ser?- pregunte llevándome a la boca una patita de pollo frita, desasiéndose dentro de mi boca con la saliva que era provocada por la sal que de ella provenía.

U. Migue, el rol era en Miami, no en NY xD ... despues corrige eso.


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Re: La lista (Aaron R.)

Mensaje por Aaron F. Ryder el Vie Mayo 03, 2013 6:15 am

Deje escapar una carcajada por aquello que dijo Leo – Panzón yo? Jamás hermanito no te equivoques que seré el padre más increíblemente sexy que te puedas imagina- dije riendo una vez más y cuando iba a empezar a preguntarle qué era lo que acontecía en su vida tocaron la puerta –mmm servicio?- pregunte más para el aire que para Leo en verdad, vi que le entregaron un paquete- Una admiradora?- le pregunte sonriente en lo que me levantaba para ir hacia el – Seguramente un regalo del hotel ya sabes como son aquel en Miami siempre se quieren ver esplendidos con sus huéspedes más frecuentes e importantes- dije estirándome un poco y me acerque a Leo riendo por su comentario- No seas tonto para masturbarme pienso en tu amor- dije en broma y negué con la cabeza.

En lo que él fue a abrir de nuevo la puerta yo tome aquel pincel- Gracias- dije al chico que nos había llevado las cosas para comer, Leo le dio una muy buena propina y ese chico salió dejándonos- mmm pues no tengo idea de que quiera decir esta pequeña cosa llamada pincel- la puse en la mesa y coloque mis manos a los extremos de la esa recargándome un poco mirando con detenimiento aquel pincel , me quede pensando seriamente y mientras lo hacía tome un dedo de queso y lo empecé a mover entre mis manos pues estaba muy caliente , lo metí a mi boca y mordí un buen trozo y mientras lo comencé a masticar mi cabeza empezó a trabajar “ pincel…. Pincel… pintura….pintura”pintura, pincel- dije n un susurro y me recargue de nuevo en la mesa ahora poniendo los codos y me acerque a ver el pincel “pincel, pintura…pintura, cuadro, oleo, cuadro… muchos cuadros” seguía pensando en aquello y resonó en mi cabeza “ estúpido, la galería! “- la gale…la galería!- dije un poco exaltado metiéndome todo el dedo de queso a la boca – Claro…sí ...- dije mirándolo con emoción pero entonces un terror muy grande entro a mi cabeza- Alguien sabía que venias?- le pregunte a Leo soltando aquel pincel- Dime s¡ alguien sana que venias aquí a Miami a verme, a vernos? Alguien sabia!?- pregunte aún más alterado pues me había puesto a pensar lo peor “ahora lo recuerdas no?, tu hiciste esas pinturas, trabajamos para la viuda negra?” Ese Aaron comenzó a molestar y yo negué con la cabeza. Camine hacia Leo y lo tomé por los hombros- Es la… no sé, siento que es la viuda, porque mandarían un pincel? Que caso tendría , los únicos que estaban cuando paso lo de la viuda eras tú, tu madre Sean y yo...- mordí mi dedo pulgar y mire para el suelo pensando – Sean no es, he hablado con él y está convencido de que tu corres peligro y se quiere redimir y créeme lo noto, soy excelente ya para leer a las personas- levante una ceja y mordí de nuevo mi dedo pulgar de la mano derecha mientras apoyaba mi mano izquierda junto a la mesa exactamente a un lado de aquella caja .

-Leo, no me da buena espina que tu estés solo en Mónaco, ya no , alguien sabe que venias, alguien sabe cada uno de tus movimientos y este pincel solo me hace asegurar que tiene que ver con la viuda negra- dije sin mirarlo, como si estuviera analizando cada posibilidad, el olor de aquel pincel se despedía por todo el lugar, no tenía mucho tiempo de pintado con ese tono rojo – Ve la forma de ese pincel, no es de fábrica- y exactamente cuando quería tomar el pincel en mis dedos sentí un cosquilleo y al girar mi vista para ver el por qué pude ver que una asquerosa viuda negra se movía entre mis dedos- pero que ¡?- di un manotazo y aplaste a aquel animal con la mano de forma rápida- ah … asco- dije levantando la mano despeus de sentir el crujido de aquel animal, No sé por qué pero me entro una paranoia muy grande- No comas nada!, no bebas nada- Tome una servilleta y me limpie aquella asquerosa criatura de mi mano, comencé a caminar por todo el lugar- Leo…no estás seguro en ningún lado ya , sabían que vendrías, de lo contrario como s que sabían en donde estaríamos, dime que tu vuelo fue privado, viste algo inusual? Sentías miradas? Haz hablado con tu padre?- le iré dejando la servilleta de lado sintiéndome aun tenso por lo de la araña, no me daban asco ni miedo eras seres pequeños y repugnantes que se les podía acabar con tan solo poner un poquito de fuerza en sus manos – Debemos salir de aquí, tú debes salir de aquí – asentí bastante nervioso , el hecho de que Leo estuviera siendo vigilado me ponía muy mal, nunca quise que él tuviera algo que ver con alguna organización y pensé en la logia, peor la logia ya no existía, la viuda era otra cosa era algo que estaba fuera de mi alcance y conocimiento, era algo que no podía entender bien y que no tenía idea de cómo trabajaban, solo sabía de ellos y ahora era el segundo encuentro más cercano que habíamos tenido . Levante una de mis manos y mire el reloj, la chica del teléfono me había dicho que el servicio tardaría como 20 minutos o más y esa comida que nos llevaron tardo menos de 10 – NO …- dije en un susurro pensando lo peor, veneno, sedantes, algo tenía esa comida que nos habían llevado y ahora que la veía se me hacía asquerosa- La comida Leo...- lo mire aterrado y en ese momento volvieron a tocar la puerta y detrás de esta se escuchó “ servicio a la habitación , traemos su pedido”, mis ojos se abrieron como platos y mire a Leo exaltado . Ambos habíamos comido y no tenía idea a lo que nos enfrentábamos ahora ya.


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Re: La lista (Aaron R.)

Mensaje por Leonarth O'Donell el Vie Mayo 03, 2013 3:41 pm

Al momento que estábamos con Aaron en el salón del dormitorio rentado, él sentado en un sofá y yo acercándome a la puerta a recibir un extraño paquete. El comentario de Aaron me llamo la atención, ¿Cómo sabia una admiradora que yo estaba en este hotel y en esta habitación? Aunque, no soy de tener admiradoras, no como él, todas le volaban a su alrededor como mosquitas muertas, pero yo me sentía bien con lo que era y a quien le cayese bien, y al que no, eso se puede arreglar de alguna manera u otra. Pero no de la mejor manera. -¿Admiradora, gordito?- mire a Aaron caminando con el paquete para sentarme con él y abrirlo.

Mientras yo estaba tomando un vaso de whisky que habían traído, Aaron miraba con detención aquel pincel, pensaba para sus interiores, hablaba en voz alta, y luego volvía a razonar. Yo no estaba muy inteligente aquel día como para deducir un acertijo –por ahí quieran que yo pinte otra vez- hace bastante tiempo que no lo hacía. Desde mi partida de Estados Unidos. Aaron me interrumpió con una pregunta que me llamo la atención –a ver, tu, Mike, Marié Adkins, tu piloto de confianza el que nos llevo a Mónaco y tal, nadie más, ustedes sabían que yo vendría a Estados Unidos, pero de nuestro encuentro solos tu y yo…- enseguida recordé a Rodo en el lobby, pero él era de suma confianza –me encontré con un conocido en el lobby, Rodolpho Caissier, un amigo desde hace muchos años, y mi principal fuente de información en Estados Unidos, y de hecho, el quería que yo hablase contigo sobre unas llaves, pero no cualquier tipo de llaves, mira- me saque hacia el exterior la llave con la letra “O” Tallada en un diamante en el mango de esta, de reojos note una luz rojita sobre el aparador y disimule, cámaras de vigilancia, nos estaban espiando, no iba a alarmarme pero tenía que limitar mis palabras –me dijo que tu tendrías una similar con la letra R, ¿te suena?- no me la quite pero si se la mostré para que le apreciara a ver si le sonaba familiar.

Aaron hablo sobre la viuda negra y sobre Sean, pero ninguno tenía nada que ver, ambos eran fieles, y lo pre sentía, esto era algo más. Alguien que nos quería fregar a los dos. Una persona con la suficiente maldad en la sangre como para reírse sobre nuestros putrefactos cuerpos en descomposición. –en Finlandia tengo más seguridad que en Norte América, ¿porque te piensas que tome el jet de los Ryder? En mas, ahora estoy yendo a gimnasio en Europa, y eh estrechado mi mano con el señor Amanti, el padre de Sileny, es un hombre muy agradable y me dijo que cualquier cosa que necesitase estaba a las ordenes, a cambio yo les cuento sobre Brown, no sé qué es lo que buscan ni de quien, pero un personaje fijo que quiere tener información es el director Karkarov- comente recordando aquella conversación que tuve con el señor Amanti en su oficina. Cada tanto veía de reojos la cámara de vigilancia, note que esta viro hacia otro lado, y con mis ojos seguí el movimiento, en los ojos de la estatua Venus de Nilo estaba otra cámara. Mis comentarios no tenían sentido, y ese era mi propósito, que Aaron se dé cuenta que yo esté hablando extraño. ¿Para que tanta vigilancia?

Apenas había tocado la comida y Aaron la estaba devolviendo como quien vomitara, luego me llamo la atención que dentro del pincel, en lo que era un compartimento secreto, saliese una viuda negra –¿que demonios?- pregunte asqueado al ver como la mataba en un segundo –seguramente se cayó del techo, es muy antiguo el edificio, se que tiene relación, pero no es lo que parece ser, Aaron, ves porque no quería venir a Estados Unidos, en Mónaco la pasábamos mejor, ya te eh dicho, vine por tu maldi… por tu boda, y a conocer a tu hijo, y mejor será que te preocupes de ellos, porque si tu estas aquí, ellos están ahora indefensos sin tu protección- coloque una mano en el hombro de Aaron y tuve que hacer algo que parecía bastante homosexual.

Simule que comenzaba a besar el cuello de Aaron y susurrándole a su oído mire la puerta del baño –hay cámaras de seguridad en todas partes, sígueme el juego Ryder y no te detengas- por mas maricón que estaba quedando arrincone a Aaron contra la pared, para despistar a las cámaras, caminamos lentamente, no tocaba los labios de Aaron pero si sus alrededores. Luego nos encerramos en el baño y cerré con tranca y comencé a susurrar –hay cámaras en todas partes, no sé cómo no te diste cuenta, la comida no estaba contaminada, era solo una distracción para que comencemos a hablar y nos delatemos como dos imbéciles, no son la policía, ni los seguidores de mi padre- ya estaba separado de Aaron buscando por todas partes en aquel lujoso baño alguna cámara, pero absolutamente nada –bien, estamos seguros, pero hablemos muy bajito- tocaron la puerta avisando del servicio a la habitación pero deje que se fueran –nos vamos a volver a ver tu y yo, esta vez tiene que ser en algún lugar donde solo nosotros dos sepamos llegar, voy a averiguar más cosas, el pincel está asociado a las pinturas de la galería, 101 era el numero del pincel que… yo use, yo pinte esos lienzos, solo que no lo recordaba, por las pastillas- tome a Aaron entre mis manos –ahora, simularemos que nada paso, que hicimos el amor en el baño y desabotónate la ropa- desprendí mi camisa y lo mismo mi cinturón –a nadie le importara lo que hicimos recién, lo que buscaban era información, por eso no te puedo mostrar algo que me traje conmigo de Mónaco, y luego hablaremos de lo de la llave- me quede sentado en el inodoro con la tapa baja y mire a Aaron –yo sabía que no era buena idea el venir…- cerré mis ojos –No puedo volver al loft, ni al parque de diversiones, tampoco a mi casa, eso ni hablar, tu casa es un punto especifico para que nos encuentren por mas seguridad que tengas, correrían peligro nuestras familias, la fraternidad es imposible, Brown olvídate… ¿en quién confías para que tengamos una conversación privada? Por favor piensa bien Aaron, es muy importante todo lo que tengo que decirte, y ya estamos demorando mucho en este baño, sospecharan- teníamos los minutos contados.


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